Los recuerdos no pueblan nuestra soledad, al contrario, la hacen más profunda....( Gustave Flaubert) (Hay que ver las de cosas que dice este hombre)
De Alberto de Frutos Dávalo
Como peces que se escurren en un riachuelo, así las historias que componen La soledad dejó de ser perfecta fluyen a lo largo de estas páginas, advirtiendo de su presencia a un pescador dormido. El pescador, Alberto de Frutos, abre los ojos y clava su caña en el agua de los recuerdos, de los propios y de los inventados, hasta bosquejar un bodegón de olores, sabores, sonidos, visiones y caricias, que, por obra y gracia de la literatura, se instalan otra vez en el presente, con la cautela de los presos repatriados. La infancia como territorio mítico, la madurez como duda insaciable y la vejez como acertijo descifrado son los paisajes por los que transita este melancólico.



No hay comentarios:
Publicar un comentario