tentáculo abisal
prendido en el génesis de las eras;
azul intenso, híbrido de cielos y mares,
oscuro azul, alquitranado de auroras y delfines
poseyendo, a cabriolas,
la vacua concavidad celeste,
en un inhóspito viernes de tormentas de soles,
de lunares marejadas
e inocencias sublimadas por el verbo.
Mayte Dalianegra
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