Yo soy el Aleph sentado en un rincón de una habitación cerrada, en donde solo hay una ventana por donde escapar. Me asomo, tímida, y busco respuestas. No hay preguntas y me precipito al vacío.
Al escuchar tu voz y el sonido de una canción conocida me despierto, por fin.
Me reconforta saber que siempre estuviste ahí.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar